Jugar contra un equipo descendido es un escenario aleatorio en la B Nacional, Primera y, por el formato de disputa, casi imposible en el Argentino A. El fixture y el azar deben operar en conjunto para que exista esa posibilidad. Es por eso que en la mañana de hoy, a las 11, Villa San Carlos será apenas el noveno rival descendido en los últimos 30 años con el que se haya topado Atlético.
El promedio da un enfrentamiento cada poco más de cuatro años y, si bien no es el mismo ritmo con el que pasa el cometa Halley, no deja de ser un acontecimiento extraño en la vida del “decano” que necesita los tres puntos.
La última vez que debió hacerlo fue en la temporada 2010/11, bajo la dirección de Adrián Czornomaz y también como visitante. El rival fue la CAI, que se había despedido una fecha antes de la B Nacional. Es el mismo caso del “villero”, que perdió su membresía la fecha pasada, aunque los contextos de éste choque y el del pasado son diferentes. Pese a que el equipo patagónico venía de varias temporadas en la categoría, la noticia no violentó a sus hinchas. Poco público en las tribunas, pero en medio de un clima tranquilo.
La situación de San Carlos, rival de turno, es diametralmente opuesta: esta era la primera vez que jugaba en la B Nacional y su parcialidad provocó desmanes en el último partido que jugaron como local (0-2 ante Boca Unidos), molesta por la anticipada salida del club de la divisional. Ese desmán obligó a que el partido de hoy se juegue a puertas cerradas.
Aún con ingredientes diferentes, el producto puede ser el mismo: un equipo totalmente liberado de cargas y sin presión. Sin dudas, algo peligroso. “Que esté descendido, no nos cambia nada, tenemos que jugar como una final. Ellos quizás juegan sin nada que perder y están más relajados”, advierte Franco Sbuttoni.
Justamente eso sucedió las cuatro últimas veces que le tocó enfrentar a un equipo así a Atlético. En Comodoro Rivadavia, el “decano” apenas igualó 1 a 1. En la temporada 1994/95, perdió en Buenos Aires contra Laferrere por 2 a 1, apunta el estadista Silvio Nava. En la 1996/97, fueron dos los rivales y cero las victorias: 1-3 ante Gimnasia (ER) y 1-1 contra Antoniana.
“Son tres puntos vitales, pese al rival que esté en frente”, agrega Cristian Lucchetti. Difícilmente Villa San Carlos pueda jugar una final a esta altura, pero el mensaje se entiende. “Tenemos que jugar como lo hicimos contra Banfield”, asegura Nahuel Roselli.
En total, desde la temporada 1983/84, Atlético jugó ocho partidos ante equipos descendidos con el siguiente registro: tres victorias, tres derrotas y dos empates. La estadística sumará hoy un nuevo partido y será tarea del equipo, intentar que las sospechas de que jugar con un equipo que ya perdió la categoría no es ni fácil, ni divertida.